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Los baños termales de La Hedionda

Fotografías: Tierras Sin Fronteras y Senderismo Sevilla

Escondidas en el paraje natural de la Sierra de la Utrera, se encuentran los Baños de la Hedionda, unas termas naturales que desde tiempos antiguos son consideradas una fuente de salud y bienestar por las propiedades de sus aguas, que algunos consideran curativas.

Las aguas de estos magníficos Baños romanos, declarados Bien de Interés Cultural, se mantienen a unos 18 grados, pudiendo disfrutar de un baño relajante en cualquier época del año. Sin embargo, las temperaturas suaves de septiembre y octubre son ideales, sobre todo si desea cuidar la piel y el cabello con la arcilla de su manantial y dejar secar el barro al sol.

Una técnica muy recomendada por los locales de la zona para disfrutar de un cabello suave y nutrido de forma natural, y una piel libre de impurezas.

Son muchas las historias populares que buscan dar explicación al origen de los baños termales de La Hedionda. La leyenda más conocida remonta al siglo I a.C. cuando las tropas cesarianas, a la espera del enfrentamiento que tendría lugar contra el ejército de Pompeyo, se encontraban acampadas en las proximidades de un manantial de agua de color turquesa, casi mágico.

Muchos de los hombres que formaban parte del ejército de César padecían de sarna, una infección que les producía un gran malestar para el que no existía cura ni forma alguna de aliviarlo. Esta incomodidad les impedía combatir. Sin embargo, cuál fue la sorpresa cuando comprobaron que, tras bañarse en las aguas del manantial sus picores mermaron. Tanfo fue así que tras comprobar el verdadero poder curativo de dichas aguas, Julio César ordenó construir estas termas.

Independientemente al rigor histórico de la leyenda, los baños termales de La Hedionda son un pequeño tesoro malagueño en el que naturaleza, historia y salud confluyen dando lugar a un oasis de relajación perfecto para desconectar este otoño.